La Navidad está llegando y
nos cuesta sentirla. Me gusta ir por las calles , ver las luces
(apagadas por cierto a partir de unas horas porque hay que ahorrar).
Empiezan a ser días de quedar con unos y con otros para tener la reunión
especial de estas fechas. Qué me perdone todo el mundo, pero me apetece
poco. Aún así, me obligo a acudir a todas y cada una de las
convocatorias, no quiero encerrarme en
mi cueva, aún no. Ahora necesito esa adrenalina que (lo sé) desde hace
días me tiene en tensión. Tensión para luchar, porque sigo luchando.
Anoche fue la cena de Navidad de Deportes de la radio, bueno Deportes y alguno/a más. Yo me retiré pronto, hoy tengo un día de locos que ha empezado hace ya unas horas. Antes, en las cenas hablábamos de fútbol, de nuestras vidas.... el rato que más me gustaba era el de recordar viejas anécdotas que nos sabemos de memoria. La risa contagiosa de Bernardo ha hecho que en alguna cena, al día siguiente, tuviese agujetas de tanto reírme. No todo es idílico, algún año no ha habido ni cena. Ahora nos toca hablar de otras cosas, puto ERE. Y charlamos todos, desde un punto de vista diferente, cada uno el suyo. Porque en ésto, cada uno tiene que ser fiel a su alma (los que tienen). Me retiré pronto y triste, porque puede haber sido La Última Cena.
Todas , todas, todas, todas las informaciones y los silencios son interesados, Como diría House, todo el mundo miente. Los que callaron porque callaron, los que hablan porque hablan.
Mi solidaridad con los de la radio incluidos en la lista. Mi solidaridad con los de la tele incluidos en la lista. Mi solidaridad con los que están en cualquier lista de fusilamiento masivo que bajo la apariencia de racionalización es un exterminio. No somos 925, somos más.
Buen Día.
Anoche fue la cena de Navidad de Deportes de la radio, bueno Deportes y alguno/a más. Yo me retiré pronto, hoy tengo un día de locos que ha empezado hace ya unas horas. Antes, en las cenas hablábamos de fútbol, de nuestras vidas.... el rato que más me gustaba era el de recordar viejas anécdotas que nos sabemos de memoria. La risa contagiosa de Bernardo ha hecho que en alguna cena, al día siguiente, tuviese agujetas de tanto reírme. No todo es idílico, algún año no ha habido ni cena. Ahora nos toca hablar de otras cosas, puto ERE. Y charlamos todos, desde un punto de vista diferente, cada uno el suyo. Porque en ésto, cada uno tiene que ser fiel a su alma (los que tienen). Me retiré pronto y triste, porque puede haber sido La Última Cena.
Todas , todas, todas, todas las informaciones y los silencios son interesados, Como diría House, todo el mundo miente. Los que callaron porque callaron, los que hablan porque hablan.
Mi solidaridad con los de la radio incluidos en la lista. Mi solidaridad con los de la tele incluidos en la lista. Mi solidaridad con los que están en cualquier lista de fusilamiento masivo que bajo la apariencia de racionalización es un exterminio. No somos 925, somos más.
Buen Día.
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